Experiencia Educativa en el aula: “Ávila en tapas”. (Capítulo 4: Evaluación)

Chema Pramos
6 min readApr 19, 2022

Este artículo forma parte de una serie de artículos sobre cómo se ha desarrollado el proyecto “Ávila en tapas” en el ciclo formativo de Desarrollo de Aplicaciones Multimedia del IES Alonso de Madrigal. En esta web “Ávila en tapas” puedes acceder al contenido del producto final.

Ejemplo de resultados de aprendizaje y criterios de evaluación

En este último post me voy a centrar en cómo he evaluado y calificado los objetivos a conseguir por cada uno de los alumnos. En el primer post hablé sobre los resultados de aprendizajes y criterios de evaluación contextualizados, si no lo has leído, te recomiendo que primero le des un repaso ;)

Capítulos:

La evaluación

La evaluación que he seguido durante todo el proyecto es la conocida como “evaluación continua”. Para mí, desde el punto de vista del docente, la evaluación continua es aquella que me permite evaluar constantemente al alumno y adaptar la forma de trabajar con los alumnos constantemente.

Nota: Esta forma de entender la evaluación continua es muy personal y no tiene por qué ser la correcta, es mi forma de verla.

Evaluación continua: aprendizaje del alumno

Evaluar día a día la evolución de los alumnos y los conocimientos adquiridos constantemente. Esto es muy importante: no todos los alumnos consiguen los objetivos al mismo tiempo, por tanto, cada día que estamos en el aula es una oportunidad de conseguir objetivos. Si tenemos 60 clases, los alumnos tienen 60 oportunidades para demostrarme que han conseguido los objetivos. No existe un día marcado en el calendario donde todos los alumnos tengan que conseguir una serie de objetivos. Los alumnos tienen todo el curso para demostrar que los han conseguido, me da igual si es en el primer o último mes.

Esto lo he conseguido a través de las Pull Request, revisiones de código, funcionalidades implementadas o conversaciones surgidas en las dailys.

En el código veo si son capaces de reproducir los conceptos vistos en clase, siempre de forma práctica. Si no conocen como funcionan, no podrán implementarlo.

Cuando corrigen el código de sus compañeros, además de ofrecerles nuevos puntos de vistas, aquí me fijo como intercambian sus ideas y cómo se comunican con sus compañeros de forma asertiva y empática.

Todos los alumnos implementan funcionalidades que cubren todos los objetivos a conseguir e incluso, algunos de ellos se atreven con conceptos no vistos en clase que permiten ampliar sus conocimientos sobre un tema en concreto.

Cuando un alumno terminaba una funcionalidad a través de una Pull Request, recibía el feedback con aquellos criterios superados y aquellos en los que debía seguir trabajando.

Con un simple checklist donde se indicaban los criterios con los que se van a trabajar marcando y desmarcando, el alumno puede ir recibiendo un feedback de aquellos criterios que se iban logrando.

Criterios conseguidos y pendientes

Calificación

Durante el curso, los alumnos iban obteniendo el feedback de aquello que iban logrando y de aquello que debían trabajar mas. Sobre todo, se daba el feedback de aquello no conseguido y se indicaba cómo se podría mejorar para la siguiente oportunidad. Los alumnos recibían un ‘apto’ o ‘no apto’.

Para las evaluaciones donde hay que imprimir un boletín de notas, hay que indicar un número entre 1 y 10. Los requisitos que se han seguido para calificar los objetivos han sido:

  • Para tener un 5 se tienen que tener todos los resultados de aprendizajes aprobados. Esto supone tener todos los criterios de evaluación aprobados, es decir, el alumno tiene que demostrar que ha adquirido los conocimientos indicados en los criterios de evaluación por cada uno de los resultados de aprendizaje que componen las evaluaciones o curso.
  • Si un alumno ha conseguido todos los criterios de evaluación de un resultado de aprendizaje, se entiende que se ha conseguido ese objetivo y por tanto, su nota como mínimo es un 5. Del 5 al 10 depende de la calidad con la que se ha hecho el trabajo (en la imagen adjunto algunos puntos evaluados que aportaban calidad al trabajo realizado):
Tabla con indicaros de conceptos evaluables del 5 al 10.

Y ahora la pregunta de siempre: ¿Es justo que un alumno tenga que tener todos los objetivos aprobados para aprobar el módulo? Para mí si. Y esto lo he aprendido con la observación en el aula. Me pasó en un curso donde el temario era el siguiente (Aplicaciones Ofimáticas de 1º SMR):

  • Word
  • Excel
  • Power Point
  • Base de datos (Access)
  • Correo Electrónico
  • Edición de imágenes
  • Edición de vídeos

En la programación se indicaba que para aprobar el módulo era suficiente con un 5 en el examen. Me encontré con alumnos que dejaron las preguntas de Excel y Access sin contestar, consiguieron el 5 y pasaron de curso. ¿Qué pasa en el curso siguiente cuando el profesor prepare su módulo pensando que los alumnos saben Excel y Access? Es por eso que creo que los alumnos deben, al menos, tener un 5 en cada uno de los resultados de aprendizaje del módulo.

Antes de poner la calificación final, me siento con el alumno y debatimos sobre la nota hasta llegar a un acuerdo. Negociamos la nota en base a mis datos sobre el alumno y en base a la opinión del propio alumno. Os sorprenderíais lo bajo que se puntúan. Además, todos los alumnos cuentan con una hoja de cálculo donde van viendo sus calificaciones y su nota final. Los resultados de aprendizaje y criterios de evaluación están ponderados.

Tabla con las calificaciones por evaluaciones y nota final
Hoja con las calificaciones del Resultado de Aprendizaje RA-01

Evaluación contínua: aprendizaje del profesor

El proyecto Ávila en Tapas ha sido un proyecto que he ido planificando semana a semana. Esa ha sido siempre mi idea. No podía planificarlo a medio o largo plazo porque necesitaba tener información sobre el aprendizaje del alumno. Necesitaba saber qué cosas costaban más, qué cosas podrían ser más útiles, qué alumnos tenían algún problema con una cosa en concreto o qué alumnos debían ampliar materia.

El planificar, ejecutar y observar me ha permitido ir adaptando el trabajo semanalmente y las funcionalidades asignadas a cada uno de los alumnos. Cuando un alumno tenía algún problema con una funcionalidad, intentaba que en la semana siguiente pudiera volver a trabajar en algo parecido para ver su evolución en ese concepto en concreto.

He probado cosas que sólo me han durado una semana porque no daba buenos resultados: gestión de ramas, estimaciones, etc. Cuando algo no encajaba, lo hablaba con los alumnos, analizábamos el por qué y entre todos buscábamos una nueva propuesta.

Si algo tenía claro, es que la enseñanza tenía que seguir los conceptos “Lean”, es decir, quería impartir en el aula sólo aquellas actividades que aportaran valor al proyecto y a los alumnos. Todos los conceptos surgían del proyecto, no forzábamos conceptos para que se vieran si no era necesario para el proyecto. Todos los conceptos básico han sido vistos en Ávila en Tapas, e incluso, se han ampliado.

Conclusiones

Sin duda, el proyecto “Ávila en tapas” ha sido una experiencia muy positiva para los alumnos y para el profesor. Creo que se han conseguido los objetivos iniciales a nivel de currículo (título) y a nivel de formación para que el salto del aula a la empresa sea muy pequeño.

El proyecto ha sido gestionado como se haría en cualquier otra empresa (o al menos muy parecido).

Además, por fin se ha conseguido trabajar en equipo, todos los alumnos realizando tareas para un objetivo común, comprometidos con cada una de las funcionalidades para que no bloquearan a sus compañeros, compartiendo sus diferencias con asertividad y empatía…

Capítulos:

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